HELLY HANSEN ULTRATRAIL COLLSEROLA 2015

Ya sabéis de nuestra pasión por contar las carreras desde dentro, antes, durante y después a modo popular. Una vez más, Guillem Pitarque, nos cuenta su paso por la Helly Hansen Ultratrail Collserola. Además, esta vez contamos con la colaboración fotográfica de Blogmaldito, un blog de visita obligada.

CRÓNICA PERSONAL POR GUILLEM PITARQUE

Hoy hace dos días que caminé-corrí la Mitja Volta (38 km) de la Ultratrail Collserola. Manu me pidió un artículo-crónica al finalizar una carrera que hace tres semanas no me apetecía. Nada, absolutamente nada. Uno días antes fui a mirar si podía cambiar el dorsal por la La Popular (23 km) porque no me veía en el “fregao” (Vietnam ahí voy). Pero no fue posible, y hubiese sido una pena, porque es un carrerón.

La cuestión es que, por aquello de informarme,  me adentré en el Blogmaldito y me empezó a entrar una curiosidad malsana por saber cómo sería correr los 38 km por la sierra de Collserola. Vivo cerca de Barcelona, pero soy de esas personas que intuyen que ir a la sierra que me pilla cerca de casa, no es entrenar por montaña. Sí, hay gente que somos así de elitistas, que le vamos a hacer. Y como si yo entrenara tanto, que después ni entreno, que el Pirineo está lejos y no me apetece ir y…bueno lo de siempre.

Después de estos prolegómenos cansinos,  decir que la Helly Hansen Ultra Trail Collserola ha celebrado ya tres ediciones, con varias salidas y recorridos. Este año ha habido cuatro carreras, con salidas escalonadas de una hora, que empezó por la Ultra de 85 km a las 7 de la mañana, la Mitja Volta de 38 km, la Popular de 23 y la Trail de 10 km. Con desniveles bastante asequibles, aunque debemos ser cautos al pensar que son fáciles.

Me presenté a las 7 de la mañana en Mundet, vestido con manguitos y de corto, esperando que el viento y la lluvia no aparecieran. Me pudieron llevar en coche, pero me quedé pensando un rato si ir en metro, la parada queda a 300 metros de la salida, qué lujazo.

Cerca de la salida estaban mis compis de los Red Runners (todos majérrimos) para hacernos la foto, animarnos y desearnos unas buenas bravas…digo carreras.

Ya han salido los de la Ultra y me dirijo raudo y veloz (por una vez en todo el día), a depositar mis cosas en el guardarropa. Para mi sorpresa no hay cola, hay un espacio inmenso en el CEM Mundet, donde también estarán luego las duchas, baños, podólogos y físios. Así da gusto, con una sonrisa de oreja a oreja ya estoy en la cola de verificación de material obligatorio. Lo miran a todo el mundo sin excepción; geles marcados, manta, agua, silbato y móvil. La voluntaria me pregunta si llevo chaqueta, no es obligatorio llevarlo pero noto que me lo pregunta más por preocupación que por otra cosa, se lo agradezco y entro en el parque cerrado.

Me junto con dos compañeros y nos hace unas fotos Jordi, que no ha podido correr pero me ha acompañado antes para hacer la cola de entrada y en el guardarropa, animando y haciéndome reír, que se agradece mucho.

Dan la salida y decido ir andando. Aquí alguno ha decidido que soy un paquete, pues sí. Pero ir corriendo toda la subida inicial porque es la salida, pues no me apetece. Soy el único que lo hago porque me quedo el último, y me encanta. Casi no tocamos asfalto y nos adentramos en una pista más o menos amplia que sube en zigzag durante unos 2 km para acabar en el Passeig de les Aigües. A lo lejos veo a los primeros de los últimos, y me lanzo en cabalgada desordenada a por ellos, a ritmos sostenidos y ruidosos que es como corro desde que digo que corro por montaña. Miro el reloj y me refreno, me da la sensación que estoy yendo demasiado rápido, no esperaba tanta bajada y llano.

En un momento que todo corredor de montaña está deseando, me adentran en un caminito de esos de: img_8753“si no corres por aquí gritando histérico mejor vete a tu casa”. Así voy bajando gritando por dentro, que hay que mantener la paz de la montaña. Me prometí no ir corriendo de esa manera pero no sería justo seguir con la promesa. Realmente estoy disfrutando, mucho camino, estrecho y sin complicaciones, bajadas bonitas y repechos corribles. No puedo pedir más, a sabiendas que lo pagaré en el km 30.

Sin darme cuenta llego al primer avituallamiento, kilómetro 9. Con algo de fruta y líquido, perfecto. Seguimos adelante. Llegada al Tanatorio de Collserola y ya tirando para Cerdanyola. Había leído que hay algún repecho por aquí pero solo recuerdo bajar y bajar sin parar, ya encontrándome con gente que iban a mi ritmo disfrutón. En Cerdanyola se tira por una pista trotable hasta una pequeña subida y bajada hasta el km 15,5.

Me chequeo un poco el estado de las piernas y los ánimos. Voy perfecto. Como me dice mi padre: “ya hasta el final”. Pero mi amiga la pájara estaba un par de kilómetros más adelante, nunca se entera de que ya he comido y tarda en irse una horita. Una hora en la que fui penando y que podría haber corrido mucho más, aunque mejor fue así porque ahí empezaban las subidas, sobre el km 22-23 hasta aproximadamente el 28-29. Tramos de caminitos (corriols) muy chulos, algún tramo de pista y escaleras. ¡Qué bonitas las escaleras cuando no quieres subirlas!

Toca bajar hasta el km 30 donde está el avituallamiento, han pasado unos 15 desde que salí de Cerdanyola y ya estoy imaginando como sale el agua a borbotones, desde los bidones de la organización aut-collserola-corriol-duro mi vaso y después a mi gaznate. Ya en el avituallamiento como lo más grande (tres sandwiches, fruta, bombones) y me bebo un litro de agua. Pensaba que no iba tan jodido. Pues se ve que no, que esto es normal, porque dos participantes que me hicieron compañía los siguientes kilómetros me comentaron que hay que comer más, ¡que a ver si al final íbamos a adelgazar! Ni en broma.

Una subida sostenida pero a sabiendas que seguro que llegábamos, un par de bajadas o tres (soy de letras así que no voy contando) y al fin una bajada técnica. Aquí me relamo y me vuelvo a relamer y me despido de mis compañeros de aventuras durante esos kilómetros, bajo a cuchillo o por lo menos a lo que mis piernas me permiten. Me quedan 3 km y voy a dejarme las rodillas, cueste lo que cueste.

Mención especial y dedicatoria en este párrafo a la subida llamada MORTIROLO. La cara de tonto que se te queda cuando a falta de 1 km, tienes que agarrarte a una cuerda para subir una pendiente, es de traca. ¿De cuánto era la pendiente? Pues dicen que de un 40%, en mi baremo es una pendiente de la ostia. Que cada uno lo interprete como quiera.

A partir de aquí bajada y a la meta volando. Volando o corriendo, cada uno que escoja. Había poca gente40-ultra-collserola pero todos aplaudiendo. Te dan una medalla bien bonita y los voluntarios con una sonrisa enorme en la cara. Sin contar la cerveza que puedes acompañar con un sándwich de nocilla. El paraíso.

En conclusión: carrera bonita, durilla si la afrontamos a tope, muy muy buena organización y perfecta si vives en Barcelona y alrededores.

Detalle de la organización: preguntarme si estaba todo bien marcado mientras hacían la ruta inversa con más cintas, escuchar lo que les tenía que decir y ponerse manos a la obra.

Muchas gracias a David Patán y su Blogmaldito  por la información facilitada, gente diez, información de diez.

Aquí os dejo los resultados de las carreras, que también participó un buen elenco de pros.

ULTRA:

Masculino: Iván Campos, Carles Sánchez y Javi Castillo.

Femenino: Carme Tort, Anna Macià y Carolina Guillén.

Mitja Volta:

Masculino: Roberto Heras, Pau Zamora y Francisco Pérez.

Femenino: Eva Mesano, Raquel Velasco y MªCarmen Sánchez.

La Popular:

Masculino:  André Marimon, Daniel Sagrera y Eudald Murtra.

Femenino: Laura Sanzberro, Marta Martín y Noa Arias.

Trail BCN 10km:

Masculino:  Juan Antonio Rodríguez, Marco P. Seco y Gerard Badía.

Femenino: Marta Palau, Carol Mace y Núria Miró.

 

Photo credit: Blogmaldito

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