La Cueta, un lugar para reencontrarse.

La Cueta. Posiblemente ni te suene (a mi tampoco me sonaba, para qué engañarnos). Caímos aquí de rebote buscando alojamiento en Somiedo, queríamos naturaleza, tranquilidad, rutas, etc… ¿Qué típico verdad? Tradicional urbanita que quiere salir del asfalto para respirar aire puro.

Sinceramente, me alegra muchísimo el no haber encontrado alojamiento en Somiedo.

La Cueta​ es una localidad en el municipio leonés de Cabrillanes en la comarca de Babia. Se trata del pueblo más alto del parque natural de Babia y Luna así como de la provincia de León​ (1.447) que tiene el nacimiento del río Sil en sus alrededores. ¿Te suena Manuel Merillas? ¿El corredor de montaña? Pues bien, aquí tiene su residencia habitual.

Como te decía, durante la estancia en La Posada Real del Rincón de Babia,  en los ratos de charla con mi pareja, lectura a pies del Río Sil o simplemente estar sentado junto a Mikel (un precioso Husky de la familia que regenta la posada) pude reflexionar sobre algo que desde la ventana de nuestro piso rodeado de grandes edificios, asfalto, coches, supermercados y todos los servicios habidos y por haber me acecha. La velocidad a la que vivimos no hace justicia, no nos la merecemos.

Aquí la vida va más lenta, posiblemente por no existir alrededor ese mundanal ruido o estímulos externos que nos hacen desviar nuestra atención. Curioso que ahora todos queramos volver a nuestros orígenes, el de nuestros abuelos. Volver a lo rural, queremos una vida a lo rural. Lenta. Y es que vamos muy deprisa, tú, yo y todos los que vivimos en esos bosques de asfalto y luces artificiales. Lo rural nos hace ser mejores personas, quizás por no desviar nuestra atención y centrarnos en lo que tenemos enfrente. Ya sea una persona o esa estrella que ilumina ese monte limpio de contaminación lumínica.

Sencillamente, La Cueta me hizo recordar lo necesario que es darse un baño de naturaleza y echar el freno.